- LXXXIX - Suspiro y pruebo con la voz doliente que en su dolor espire el alma mía, crece el suspiro en vano y mi agonía, y el mal renueva siempre su accidente. Estas peñas, do solo muero ausente, rompe mi suspirar en noche y día y no hiere, ¡oh dolor de mi porfía! a quien estos suspiros no consiente. Suspirando no muero y no deshago parte de mi pasión, mas vuelvo al llanto, y, cesando las lágrimas, suspiro. Esfuerza Amor el suspirar que hago, y como el cisne muere en dulce canto, así acabo la vida en el suspiro.