- CXXXIX - Venció las fuerzas el amor tirano, cortó los nervios con aguda espada de aquella dulce libertad amada, que sin vigor suspiro siempre en vano. Él me vuelve y me trae por la mano a do mi error y predicción le agrada, mas ya la vida de su mal cansada osa tornarse al curso usado y llano. Pero es flaca osadía y con la muerte luchando, abrazo alegre el dulce engaño y me aventuro en el deseo y pierdo, que yo no puedo ser al fin tan fuerte que contraste gran tiempo a tanto daño ni en tal error me vale ya ser cuerdo.