- CXLVIII - Cuando cantar deseo la belleza vuestra y serena luz, que humilde honro, el esplendor y puros rayos de oro, do afinan los de Febo su riqueza, reconozco el valor y la grandeza en quien de eterno ardor celeste coro ensalzó de sus bienes el tesoro, y desigual me inclino a tanta alteza. Dadme favor alguno en vuestra gloria, de honesto amor oh llama generosa, y de nuestra edad oh raro ejemplo, porque a la eternidad de la memoria por precio de beldad maravillosa consagre vuestro nombre yo en su templo.