- CXLIV - Al Betis Corre soberbio al mar del llanto mío, Betis claro, sagrado honor de ríos, y no acaben mis grandes desvaríos donde se acaba en él tu grande río; antes oigan mi afán y desvarío entre el fuego y rigor de hielos fríos, y se conduelen de los males míos Libia ardiente y desnudo Islando frío; y el Indo, que primero ve la aurora, y el otro que más tarde alumbra Apolo, hagan memoria eterna de mis daños; y tú lamenta esta postrera hora en que muero, de bien ausente y solo, rico de pensamientos, pobre de años.