- XXXVII - Tiempo fue de dolor el que yo tuve sujeto a dura voluntad ajena; tiempo fue en que perdí mi grande pena; mas en perder más fiero mal sostuve. Tiempo fue de mi afrenta aquel do estuve atado y sin valor en la cadena; tiempo fue en que cerré a la luz serena los ojos, y en error perdido anduve. Tiempo es ya que no duerman en su engaño mis sentidos; ya es tiempo que deshaga la razón mi porfía y devaneo; que ya no es justo conocer el daño y abrazar la ocasión aunque en la llaga siempre abierta respire mi deseo.