- LXXV - Donde el dolor me lleva vuelvo al paso, tan cansado y perdido que no tengo para arribar fuerza, y nunca vengo a conceder holganza al cuerpo laso. El mal me sigue de uno en otro paso, perpetuo y grave, tal que lo sostengo sólo por entender que en mí me vengo de cuanta pena por Amor yo paso. Si en este afán, que ha de acabarse tarde, osara esperar bien, fuera descanso dulce y regalo mi mortal congoja. Mas ya remedio no vendrá, que guarde el corazón caído, y más me canso cuando el trabajo intenso en algo afloja.