- LXXVII - En noche sola voy con sombra, oscuro, sin bien, perdido, ajeno de reposo, con débil paso y corazón medroso, buscando del amor lugar seguro. Siento al lado del arco el golpe duro, y de mayor peligro receloso, vuelvo sujeto a mi dolor penoso, y en mal antiguo nuevo mal procuro. El yerto, hórrido risco despeñado, y la montaña áspera parece llana senda al deseo que me lleva. Culpa no es del, que siempre va engañado; mas la razón, que ve, ¿por qué se ofrece al conocido error que nunca prueba?