- CXXI - Do el mauritano ponto fiero baña de la soberbia Argel el fuerte muro, el cielo con terror y horror oscuro amenazó al muerte a toda España. Bramaba el mar, ardiendo en ira extraña; bramando ardía airado el mar perjuro; sólo en tanto pavor domó seguro César del hado adverso la impía saña. El piélago y aliento embravecido abatieron su ímpetu indignado, y respiró el medroso y libio suelo. Ve alegre, corazón nunca vencido; que la victoria no te impide el hado, ni el viento y mar cruel; más todo el cielo.