- XLI - En la oscura tiniebla del olvido y fría sombra, do tu luz no alcanza, Amor me tiene puesto sin mudanza este fiero desdén aborrecido, porque de su crudeza perseguido, hecho mísero ejemplo de venganza, del todo desampare la esperanza de volver al favor y al bien perdido. Tú que sabes mi fe y oyes mi llanto, rompe las nieblas con tu ardiente fuego y tórname a la dulce suerte mía. Mas ¡oh! ¡Si oyese yo tal vez el canto de mi enemiga, que saldría luego a la pura región de la alegría!