- LXIX - Fernando, yo surqué con viento lleno del dulce Amor el grande mar abierto, y libre de temor, sin buscar puerto, atravesé de un seno en otro seno. En medio el curso, se turbo el sereno cielo, y revuelto todo, el Ponto incierto rompe mi flaca nave, y ya desierto de salud, en las ondas voy, ajeno. Si en esta tempestad es tal mi suerte que escape de peligro, nunca el fiero tirano llevará de mí victoria; mas antes que en olvido cubra Muerte mi nombre humilde, celebrar espero del español belígero la gloria.