- CVIII - Aquí do estoy ausente y escondido lloro mi mal, pero es el dolor tanto que en mis ojos desmaya el triste llanto, y fallece en silencio mi gemido. Por esta oscura soledad perdido huyo y va alejándome, mas cuanto me aparto, el mal me sigue y pone espanto y no me vence en tanto afán sufrido. Duro pecho, porfía no cansada, rebelde condición que osa y contrasta a tan grande mudanza y desventura, llevadme por la senda acostumbrada de mi error al peligro, que ya basta ver el fin sin tentar nueva ventura.