- CVI - Tiéneme ya el dolor en tanto estrecho, que el desmayado corazón doliente ve el grave mal que más temió, presente, y no cuida rendirse al triste hecho. Obstinada porfía esfuerza el pecho, y vence endurecido este accidente; honra es, y no es valor, quien no consiente que el mal tejido nudo esté deshecho. Vos, que con generoso y alto vuelo alzáis alegre el noble y dulce canto, libre de este amoroso sentimiento, herid la lira, y dad algún consuelo a mi pena y afán antes que el llanto último ponga fin a mi tormento.