- CLVIII - Cuando de mi Luz bella el desdén siento y fenecer mi gloria en tibio olvido, huyo señero y triste, aborrecido, el áspero dolor de mi tormento. Mis vanas esperanzas represento, el poco bien, el mucho mal sufrido, y ausente, despagado y ofendido, mi libertad dorada osado intento. Pero si vos después rendido el cuello y viéredes colgados mis despojos, dudad las duras armas de amor ciego; que en las lucientes hebras del cabello y alegre fucilar de alegres ojos preso me pierdo todo, y ardo en fuego.