- LVII - (A don Melchor Maldonado) Si puede celebrar mi rudo canto la luz de vuestro ingenio y la nobleza, tendrá perpetua gloria con grandeza de fama en el dorado y rico manto. Pero si de mi mal no me levanto y Amor me ocupa todo en la belleza, sola y grave ocasión de mi tristeza, por quien suspiro y me deshago en llanto, será en cuanto sostenga la alma mía el duro peso, sin temor de olvido, siempre vuestro valor de mí estimado, porque el sosiego, trato y cortesía a vos todo me tienen ofrecido, ¡oh ilustre honor del nombre Maldonado!