- CXLII - Serena Luz, de quien presenta espira divino Amor, que enciende y junto enfrena el noble pecho, que, en mortal cadena al alto Olimpo levantarse aspira; ricos cercos dorados, do se mira tesoro celestial de eterna vena, armonía de angélica sirena, que entre las perlas y el coral respira, ¿cuál nueva maravilla, cuál ejemplo de la inmortal grandeza nos descubre aquesa sombra del hermoso velo? Que yo en esa belleza que contemplo, aunque a mi flaca vista ofende y cubre, la inmensa busco y voy siguiendo al cielo.