- LXIII - A los que murieron en África con el rey don Sebastián Con triste voz ¡oh triste musa! suena de estos excelsos héroes la memoria, de quien recela el hado la victoria y las mustias exequias mustia ordena. Porque puede cantar, si en tanta pena da lugar el dolor, la ingrata historia, es parte en tanto en honra suya y gloria el jacinto, amaranto y azucena. Vos, no rendidas almas generosas, con desigual asedio y dura suerte en la ribera Libia, que el mar baña, al cielo id veneradas, id dichosas; que no osará negar soberbia muerte que sois eterna luz y prez de España.