- LXXXI - Si deseáis que muera a vuestra mano, ¿por qué dais vida a un corazón abierto? es crueldad vengar en cuerpo muerto, culpa, si la hay, de un simple error liviano. Si con saña buscáis de Amor tirano dolor eterno a un mísero desierto, ¿por qué hacéis ¡oh extraño desconcierto! que mengue, y mi pasión fallezca en vano? Poco es esto si debo yo, Luz mía, que mis entrañas corte el hierro y parta, y me acabe el desdén que el mal me ha hecho. Más que mis esperanzas y alegría rompa quien tanto bien, cruel, me aparta, ¿cómo sufre y no estalla un tierno pecho?