- LXV - Como en la cumbre excelsa de Mimante, do en eterna prisión arde y procura alzar la frente airada y guerra oscura mover de nuevo al cielo el gran gigante, se nota de las nubes, que delante vuelan y encima en hórrida figura, la cálida de tempestad futura, que amenaza con áspero semblante, así de mis suspiros y tristeza, del grave llanto y grande sufrimiento se muestra el mal, que encierra el duro pecho. Por eso no os ofenda mi flaqueza, bella estrella de amor, que mi tormento no cabe bien en vaso tan estrecho.