- CLV - Cuando miro el fino oro al manso viento en lucientes rieles esparcido, o en hermosas lazadas recogido, mil causas justas hallo a mi tormento. Cuando la llama y luz de puro aliento rutilar veo en torno, y que el vencido pecho tiene en su fuego convertido, mil causas justas hallo al mal que siento. Cuando escucho la angélica armonía y admiro el valor vuestro y gentileza, mil causas hallo justas a serviros. Mas cuando en la humildad contemplo mía y en vuestro dulce afecto y su nobleza, no hallo causa justa a más suspiros.