- CXLVI - Al doctor Martín Martínez Tú, que alegras el Tebro esclarecido, y del Betis ondoso el curso ufano dejas, y el precio antiguo italiano miras en el sepulcro del olvido, ¿Por ventura, del yugo sacudido, la cerviz alzas libre, y del tirano amor en ti desmaya el furor vano, o en fiero ardor espiras encendido? Que yo en la patria sin mi Luz me veo triste, preso, herido, solo, ausente, y perseguido siempre de un cuidado. Sin esperanza aviva mi deseo, y apena de este río a la corriente descubro el mal que sufro no cansado.