- LXVIII - Esta sola desierta, ardiente arena, fatal sepulcro al último occidente, de armas rotas, de muerta y presa gente y de sangrientos ríos está llena. Infamia y honra en un error condena al corazón cobarde y al valiente; el premio es desigual; que el uno siente perpetua gloria, el otro eterna pena. Con un súbito estrago y espantoso y confuso desorden acabando, cedió el valor heroico al africano. Grave crimen del vulgo temeroso; que, pues murió, muriera peleando do murió, todo el reino lusitano.