- CXXVII - A Garcilaso Musa, esparce purpúreas, frescas flores al túmulo del sacro Laso muerto; los lazos de oro suelte sin concierto Venus, lloren su muerte los amores; arda la rota aljaba y pasadores, la mirra y casia y cuanto el encubierto fénix quema, y con verso grave y cierto cante su gloria Febo y sus dolores. Laso, por quien el Tajo al rico Tebro y excede al Arno puro, sepultado yace entre verdes hojas de amaranto. Incline el nombre claro que celebro sus coronas Parnaso, y admirado, venere el alto y noble y tierno canto.