- XCVIII - Temerario pintor, ¿por qué, di, en vano te cansas en mostrar la hermosura de la excelsa Heliodora, y la luz pura y el semblante amoroso y soberano? Será trabajo el tuyo sobrehumano, que no debe esperar lo que procura. ¿Mas cuando ofreció el cielo tal ventura al rudo conseguir de mortal mano? Si tú, muy confiado en la grandeza de toda la beldad, que espira en ella, osares descubrir alguna parte, pinta la misma imagen de belleza, y si puede imitar las luces de ella habrás llegado a perfección de la arte.