- CI - ¿Adónde me dejáis al fin perdido, ingratas horas de mi bien pasado? ¿Por qué no lleváis todo mi cuidado, y con favor tan corto mi sentido? Nunca volváis del puesto conocido a amancillar el corazón cuitado; torced antes el curso apresurado a la oscura región del hondo olvido. Corred, huid con alas presurosas, horas de mi dolor, y mi memoria arrebatad, el vuelo acelerando. Si sois crueles tanto, envidiosas por usurpar la sombra de mi gloria, que a vosotras vais mismas acabando.