- XC - ¡Cuitado yo! ¿De cuál furor perdido, olvido el sentimiento mejor mío? al peligroso error y desvarío por do voy, ¿a do vuelo aborrecido? El orgullo de austro embravecido, el cielo oscuro y solo y horror frío no me ponen temor; que al fin porfío, y venzo la razón con el sentido. No cierro yo los ojos a mi daño: que quien me tiene opreso no consiente que merezca en mi mal hallar disculpa. Delito es voluntario, no es engaño; pero sí es; que en voluntad doliente siempre amor da ocasión a nueva culpa.