- CXXX - ¡Oh soberbia y cruel en tu belleza! Cuando la no esperada edad forzosa del oro, que aura mueve deleitosa, mede en la blanca plata la fineza, y tiña al rojo lustre con flaqueza en la amarilla viola la rosa, y el dulce resplandor de luz hermosa pierda la viva llama y su pureza, dirás, mirando en el cristal luciente otra la imagen tuya: «Este deseo ¿por qué no fue en la flor primera mía? ¿Por qué ya que conozco el mal presente, con esta voluntad con que me veo no vuelve la belleza que solía?»