- CXIV - No siento ya del modo que sentía del dulce amor los hechos, ni el contento que en el tierno dolor de mi tormento y en mi sola tristeza descubría; porque esto que perpetuo yo fingía no alcanza mi doliente sentimiento, y no se puede ¡ay hado violento! guardar bien tanto en la memoria mía. Pierdo triste el sentido con la pena que tengo en verme en tal estado puesto, lleno de confusión, de bien desierto. Del cuello flojo arrastra la cadena a mi despecho, y voy al fin dispuesto para sufrir de grado el daño cierto.