- CXXXVII - Un tiempo ave caristra viví en fuego, pero ya blanco cisne en ondas vivo; que sólo de mi mal cuitoso escribo cuanto escribí de bien en mi sosiego. Pensé, trocando grado, trocar luego suerte, y fue vano error; que Amor esquivo en uno y otro estado al fin cautivo me oprime y en igual desasosiego. De mi pecho exhaló un Vesubio ardiente, ahora de mis ojos despedido corre un Istro nevoso desatado, no esfuerza con la nieve la creciente, antes con el ardor más encendido va en abundoso curso dilatado.