- XXXI - Dichoso monte en cuya altiva frente, de pinos y altas hayas coronada, hizo el santo varón nido y morada, que la pobreza amó tan ricamente; aire cual nuevo sol resplandeciente que diste al serafín fácil entrada, por do fue de las llagas trasladada la imagen del Señor Omnipotente. ¡Oh!, del eterno amor nunca tan visto amado amante, pues unión tan alta salió del Hacedor con su hechura; que lo que en él causó mi culpa y falta, en vos, alma especial, nos muestra Cristo ser privilegio y don, ser gracia pura.