- XXXVII - De otros tantos, gran Dios, cielos y estrellas, con cuanta allá luz y virtud se encierra de otro Sol, Luna, fuego, aire, agua y tierra, con cuanto obráis acá vos, ellos y ellas. deudor os soy -¡oh, deudas, que entendellas no puede el ser mortal, pues frágil yerra!- y al mismo os debo a quien, en paz y en guerra, disteis el cetro y la diadema de ellas; deudor, mi sumo bien -¿qué digo o hago?- deudor os soy del precio noble y alto de la sangre filial -¡oh, inmenso abismo!-. Pues ¿qué dará quien tanto os debe en pago? Doy lo que soy por vos y, en lo que falto, pague vuestro saber de sí a sí mismo.