- XLI - Clara fuente de luz, nuevo y hermoso, rico de luminarias, patrio cielo; casa de la verdad, sin sombra o velo; de inteligencias ledo, alma reposo; ¡oh, cómo allá te estás cuerpo glorioso, tan lejos del mortal, caduco velo, casi un Argos divino, alzado a vuelo, de nuestro humano error, libre y piadoso! ¡Oh, patria amada!, a ti suspira y llora esta, en su cárcel, alma peregrina, llevada errando de uno en otro instante. Esa cierta beldad que me enamora suerte y razón me otorgue tan benina que, do sube el amor, llegue el amante.