- XXV - No por Apolo y Marte un nuevo Marte eres o un nuevo Apolo, mas Apolo y Marte por ti son, pues de ti sólo una y otra deidad reciben parte. ¿Quién luego dejará de consagrarte, por cuanto ciñe el mar y alcanza Eolo, su espada y lira -¡oh, luz de nuestro polo- y en mil arcos de gloria levantarte? Gonzalo felicísimo, recibe este cayado en don y esta mi flauta y con ellos la vida juntamente, porque si voluntad blanda concibe en ti -¡qué mayor bien?- mi musa incauta, mi musa sonará de gente en gente.