- XXIX - Desde la eternidad, antes que el cielo amaneciese al mundo el primer día, nombrado -¡oh, gran Felipe!- Dios te había por rey universal de todo el suelo; y así como esparció con tanto celo Bautista la venida del Mesía, así ahora Juan de un polo al otro envía, tras su fama inmortal, tu cetro al vuelo. Ha seis mil años casi que camina el mundo con el tiempo a consagrarte la grey diversa, reducida en una. ¡Oh, cómo en ti paró la edad más dina, bien dignamente, y va tras tu estandarte la gente, el mundo, el tiempo y la fortuna!