- XXII - Nuevo cielo mudar Niso quería hacia los rayos de su luz primera, cuando lloroso y triste a la ribera de Arno Damón, su amigo, le decía: «Sabe el cielo, pastor, si juzgaría por menor mal perder hato y ternera y nunca ver sabrosa primavera, antes que ausente verte el alma mía. Tus años goces, Niso, y, sin cuidados que descubran en ti vario accidente, vivas alegre, venturoso y sano». Esto dijo Damón, cuando abrazados los pechos se bañaron juntamente, diciendo: «Adiós, amigo», «Adiós, hermano».