- XXVII - 1 Aunque a la alta región de la alegría subió quien os la daba aquí en el suelo, ved cuánto puede un puro y santo celo en amorosa y santa compañía: que un a pesar de muerte helada y fría, podadora cruel del frágil velo, siempre os sigue Victoria desde el Cielo y a vuestro nombre da perpetuo día.