- XXVIII - Puso el Señor del cielo en vuestra cara tanto de lo admirable y peregrino que el mundo fuera acá de vos indino, si por señora de él no os criara. En veros, la razón distinta y clara se ve, que, fue decreto alto y divino reina ser vos del Ártico al Astrino ...y mucho más si el Sol más rodeara. Nunca llegó deseo ni pensamiento a descubrir de vista el bien que ahora, Ana real, goza por vos el suelo; tanto que el estrellado firmamento al suelo envidia y más querría la Aurora ser nuestra luz que del que alumbra el cielo.