- XXXV - Yace en esta que veis cava cubierta un cuerpo de valor tan soberano que, cuando muerte en él puso la mano, de la vida mayor fue muerte muerta. Rompiendo el alma está la baja puerta do habita el desleal ángel tirano, dejando para el bien ultramundano otra de libertad gloriosa abierta. Cuando murió, cayó Naturaleza sobre sí misma, en torno le lloraron los cielos, que de luto se cubrieron; las piedras trasladaron su dureza en el pecho del hombre y de él tomaron la razón del dolor con que se abrieron.