- X - Alma Venus gentil, que al tierno arquero hijo puedes llamar y el niño amado madre puede llamarte, encadenado al cuello alabastrino el brazo fiero; yo, tu siervo Damón, pobre cabrero, más no pudiendo dar de mi ganado, a tus aras y altar santo y sagrado ofrezco el corazón de este cordero. En memoria del cual, benigna diosa, por el amor te pido -y juntamente pedirte quiero, Amor, por Venus tuya- que el pecho helado y frío de mi hermosa pastora enciendas toda en llama ardiente, tal que su curso enfrene y más no huya.