- XXIII - Cual sin arrimo vid; cual planta umbrosa, viuda del ruiseñor que antes solía con dulce canto, al parecer del día, invocar de Titón la blanca esposa; cual navecilla en noche tenebrosa, do el gobierno faltó que la regía; cual caminante que perdió su guía en selva oscura, horrible y tenebrosa; cual nube de mil vientos combatida; cual ave que atajó la red su vuelo; cual siervo fugitivo y cautivado; cual de peso infernal alma afligida; o cual quedó tras el diluvio el suelo...; tal quedé yo sin vos, hermano amado.