- XLV - En fin, en fin, tras tanto andar muriendo, tras tanto variar vida y destino, tras tanto de uno en otro desatino pensar todo apretar nada cogiendo, tras tanto acá y allá yendo y viniendo, cual sin aliento inútil peregrino -¡oh, Dios!-, tras tanto error del buen camino, yo mismo de mi mal ministro siendo..., hallo, en fin, que ser muerto en la memoria del mundo es lo mejor que en él se esconde, pues es la paga de él muerte y olvido, y en un rincón vivir con la victoria de sí, puesto el querer tan sólo adonde es premio el mismo Dios de lo servido.