Soneto Gasto mis pasos y mis tristes días tras un deseo loco y engañoso, que sostiene el vivir dificultoso con vanas esperanzas y alegrías; y encontrado mi daño por mil vías, sin ser abierta senda a mi reposo, doquier que vuelvo el rostro lastimoso, hay campo lleno de miserias mías. Miseria será todo y desventura, hasta que se ejecute la postrera en los cansados años de mi vida. Pagará el pensamiento su locura, y morirá el deseo cuando muera el alma, que es vivienda aborrecida.