Soneto Quien ve las blancas y hermosas rosas de mano virginal recién cogidas, y con diversos tallos retejidas, guirnaldas bellas hacen y olorosas; quien gusta de las aves más preciosas las tiernas pechuguillas convertidas en líquidos manjares y comidas süaves, odoríferas, sabrosas; y quien panales albos destilando la rubia miel de la amarilla cera, a lo que al gusto y vista más provoca, pues tal es de mi ninfa el rostro, cuando mi vista de la suya reverbera y bebo las palabras de su boca.