- II - Alargo enfermo el paso, y vuelvo, cuanto alargo el paso, atrás el pensamiento. No vuelvo, que antes miro siempre atento la causa de mi gozo y de mi llanto. Allí estoy firme y quedo, mas en tanto llevado del contrario movimiento, cual hace el extendido en el tormento, padezco fiero mal, fiero quebranto. En partes, pues, diversas dividida el alma, por huir tan cruda pena quisiera dar ya al suelo estos despojos. Gime, suspira y llora desvalida y en medio del llorar sólo esto suena, ¡cuándo volveré, Nise, a ver tus ojos!