- III - Ahora con la aurora se levanta a mi luz, ahora coge en rico ñudo el hermoso cabello, ahora el crudo pecho ciñe con oro la garganta. Ahora vuelta al cielo pura y santa las manos y ojos bellos alza, y pudo dolerse ahora de mi mal agudo; ahora incomparable tañe y canta. Así digo, y del dulce error llevado, presente ante mis ojos la imagino, y lleno de humildad y amor la adoro. Mas luego vuelve en sí el engañado ánimo, y conociendo el desatino, da rienda suelta largamente al lloro.