- CXXIII - Hiere el puerco montés cerdoso y fiero, y la alterada sangre detenida tarda del corazón a la herida y una blanca señal muestra primero. Así del amador que es verdadero, en lágrimas la sangre convertida, no llegan así presto a su salida en llorando un pesar muy lastimero. Da el corazón señal que está alterado; hace que de dolor el fiero diente en lo vivo del alma ha penetrado. Entonces muestra el daño el accidente, y la blanca señal de estar turbado matiza con el llanto el mal que siente.