- CCXLVIII - A un lacayo muerto debajo de un carro en el cual iba Lucía Hariela Si puede honrar una famosa muerte la más infame y deshonrada vida, si la muerte con honra recibida en gloria del que muere se convierte, venturoso lacayo, a quien la suerte concedió tanto bien, tal homicida, duélate que haya sido en su venida, presurosa al pasar, pero no fuerte. ¡Morir debajo un peso tan hermoso, que hace feo al que sostuvo Atlante! ¿Cuál vida debe ser tan estimada? ¡Ójala fuera yo tan venturoso! Tan dulce muerte en un mísero amante fuera con más razón bien empleada.