- LXX - ¡Ay, dulce tiempo por mi mal pasado, en el cual me vi yo de amor contento! ¡Cómo se fue volando con el viento y sola la memoria en mí ha quedado! ¡Ay, triste tiempo lleno de cuidado de dolor y pesar, pena y tormento! ¿Quién hace así tardar tu movimiento? ¿Cómo vas tan despacio y tan pesado? Si tanto bien no mereció mi suerte, ¿cuál desdicha ordenó que lo gustase? Y si era bien, ¿por qué fue mudable? Y si había de venir un mal tan fuerte tras él, para que más me lastimase, ¿por qué es mi mal más que mi bien estable?