- CCXIII - Al príncipe de Ascoli Este andar y tornar, ir y volverte, Lavinio, el caminar y no mudarte, este incierto partir y no apartarte, y el irte a despedir y detenerte, tengo miedo, pastor, que han de encenderte, como a la mariposa, aquella parte de libertad que amor quiso dejarte sana por descuidarte y ofenderte. Lo mejor del nadar es no ahogarse, jugar y no perder es buen aviso, si lo puede excusar quien pisa abrojos. Mas ¿quién podrá, quién bastará a guardarse de la hermosa vuelta de unos ojos, de una boca que os muestra un paraíso?