- LXXIV - Mientra en mí la esperanza florecía alegre el corazón vivió cantando, mas hora que el temor la va secando paso el tiempo en llorar la pena mía. Entonces de un pensar dulce vivía, hora en pensar y más pesar pensando, en amargo dolor va transformando cuanto antes dentro en él de dulce había. Ha tomado del alma mía gobierno un triste recelar, que con espanto amenaza hacer mi mal eterno. Por lo cual, si tal vez en dulce canto me pruebo, sale del dolor interno interrota la voz y envuelta en llanto.