- IV - Para ver si tus ojos eran cuales la fama entre pastores extendía, en una fuente los miraba un día Dórida, y dice así, viéndolos tales: «Ojos, cuya beldad entre mortales hace inmortal la hermosura mía ¿cuáles bienes el mundo perdería que a los males que dais fuesen iguales? Tenía, antes de os ver, por atrevidos, por locos temerarios los pastores que se osaban llamar vuestros vencidos; mas hora viendo en vos tantos primores, por más locos los tengo y más perdidos los que os vieron si no mueren de amores.»